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Las ultimas semanas estaban transcurriendo en su mente como si estuviera viendo la tele y no como si ella estuviera viviendo cada situación, últimamente se encontraba bastante deprimida pero pensar en los sucesos que la llevaron a su estado de depresión actual no la ayudaba, y cada que se dedicaba a encontrar un por que a su estado recaía en una fase de animo tan vulnerable y sentimental que le era casi imposible evitar las lagrimas y los deseos insaciables de suicidarse, por lo cual siempre agradecía ser demasiado gallina como para lograr efectivamente sus planes de suicidio.
En este proceso de evitar la racionalización de sus actos había caído en el insoportable habito de caminar para llegar a su destino, aunque este ultimo fuera realmente distante, la realidad es que siempre había odiado caminar, pero siempre había sabido que era una actividad que necesitaba de toda su concentración mental, lo que no le permitía a su mente divagar por situaciones que se había empeñado en olvidar, esta fue la solución a sus ratos libres por que en su trabajo se entregaba con plena dedicación y ante sus amigos aun ni ante el mas cercano se permitía un pequeño descanso a todas sus confrontaciones mentales.
Pero todos estos esfuerzos, implicaba un gran y desenfrenado problema, dado que sus noches se habían vuelto casi eternas y el insomnio no la abandonaba, así que para nunca mas inquietarse recurrió a su habito favorito y bajo este esquivo todas las su divagaciones mentales, volvió la lectura un habito compulsivo y entrego todos sus pensamientos de descanso a fantasías que la incluyeran en las historias de sus libros, llenado con estos el vacio de vida que se negaba a afrontar. Sus nuevas rutinas la alejaron del mundo y no se permitía ni un solo segundo de reflexión personal, pero a pesar de su dedicación personal por evitar la realidad las situaciones mas improbables en su libro mental de probabilidades, la llevo a confrontar todo lo que mas temía.
Como para variar el clima de su ciudad no la estremecía se había acostumbrado al frio a pesar de ser procedente de tierra caliente, mas hoy por primera vez en sus cinco años de estancia, sentía que el clima la afectaba, pero la posibilidad de una enfermedad no la angustiaba, siguió su día normalmente sin percatarse de los síntomas, confiada como siempre de su buena salud, no fue si no hasta notar el sudor en su frente y el escalofrió por su columna que le impedía sostenerse en pie frente a la fotocopiadora lo que la asusto. Por primera vez en su vida su músculos desfallecían…, la sensación tan extraña venia acompañada de una neblina enceguecedora que no le permitió ver si quiera la posición en la que había caído, hecho que no era el que mas le atormentaba, por que este lugar lo ocupaba el sentir que a su alrededor se formaba un grupo de preocupados y ruidoso compañeros que solo lograban confundirla mas por que ningún órgano de su cuerpo respondía a las ordenes que les impartía.
Mientras se disputaba internamente con cada uno de sus órganos buscando aunque fuera la mas mínima respuesta, sintió un par de frías manos que la levantaban y caminaban impacientemente, entre variados grupos de murmullos bastante preocupados y ella solo contaba con la inconsciencia total de adonde la dirigían…, la falta de conocimiento la embargaba de impotencia y esa era la sensación que mas odiaba desde niña, y recordó las muchas veces que siendo niña deseo poder hacer algo ante las golpizas que su mejor amiga recibía por su padre, y deseo despertarse para no repetir esta imágenes en su mente, pero por mas que luchaba solo lograba ver las lagrimas y escuchar los sollozos de dolor de su adorable amiga…, el ruido del ascensor la alejo de esta pesadilla pero su cuerpo aun no respondía, sintió como la subían a un auto y como las voces que la acompañaban ambas masculinas le imploraban fervientemente que despertara, pero su situación aun no cambiaba.
El trayecto se le hizo eterno y aunque intento agudizar sus sentidos al máximo para proyectar mentalmente a donde la llevaban, mas no obtuvo ningún logro con este esfuerzo y entonces la invadió la desesperanza y un chispazo de tristeza la hizo pensar en que tal vez estuviera muerta o peor aun agonizante, en ese momento pensó en le testamento que jamás había autenticado y que estaba arrumado entre los muchos papeles que debían ser diligenciados, que se encontraban en su oficina, y de la tristeza paso a la ira de solo pensar en las cosas que había aplazado de su oficina y lamento no haber pedido disculpas por las muchas cosas que debía… la disminución de la marcha del carro y un extraño pitido la alejo de sus pensamiento, ahora solo escucho un nuevo grupo de voces que correspondían a las personas que la levantaban en brazos y la acomodaban en lo que suponía era una camilla y de nuevo un ascensor y allí un familiar olor que la hizo erizar y que le recordó las infinitas ganas que tenia de llorar, entonces y solo por esta vez agradeció que su cuerpo no le respondiera.
De nuevo comenzó una caminata acelerada con ella que se detuvo únicamente para acomodarla nuevamente en lo que era y ya estaba segura la cama de un hospital, en ese instantes sus recuerdos mas antiguos le surcaron las mente y el recuerdo de los cientos de hospitales donde la habían tratado de niña, y el olor peculiar de la legía de hospital la envolvieron en un estupor que deseo no despertar, con tal de no confrontar uno de sus mas grandes temores los hospitales, los había evitado desde que ir a ellos no era una necesidad física, es decir que desde sus diez años no ponía un pie en un hospital, ni siquiera para acompañar a sus seres queridos, y recordó las excusas que inventaba para no visitarlos… lo peor es que recordó sus noches en vela cuando estaba enferma y agradeció al cielo que estos recuerdos solo quedaran en su mente como si fueran de una vida ajena.
Y fue ahí donde una dulce voz disipo sus delirios, sabia que se dirigía a los caballeros que la habían traído de su oficina aunque en realidad no tenia ni idea de quienes habían sido los benefactores, pero su concentración no se dirigía momentáneamente a ellos ni a reconocer quienes eran, si no a esa nueva y varonil voz que los confrontaba, así fue como sintió que el nuevo espectador de sus desgracias se le acercaba, la aoscultaba con gran habilidad… cuanto deseaba estar consiente para con sus ojos confirmar si físicamente este doctor correspondía con la sensación de gusto que la recorría de pies a cabeza. Y por primera vez en los incontable minutos de su desmayo sus órganos le comenzaron a responder, y a pesar de que su primera sensación fuera la de un fuerte calambre, estaba feliz de pensar que podría fijar sus ojos en el doctor y de una vez por todas disipar la sensación de gusto o lo que era mas emocionante confirmarla, con mucho esfuerzo comenzó a abrir sus ojos y con desconsuelo descubrió que estaban nublados por una espesa cortina que no le permitía distinguir plenamente las figuras que la acompañaban, en ese mismo instante y al arrugar sus ojos, en un brusco esfuerzo por mejorar su vista sintió como una mano bastante cerca de su cuerpo le impedía continuar con el impulso de restregarse los ojos, mientras le susurraba lentamente .
-tus ojos están perfectamente- le dijo dulcemente- es la debilidad de tu cuerpo la que no te permite ver bien.-ahí se reclino aun mas cerca de su cuerpo y ausculto sus ojos con una linterna. Y sintió con gran alegría como sus ojos respondían en rechazo de la luz.